Mostrando entradas con la etiqueta dansaq. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dansaq. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de febrero de 2011

SOBRE HOMENAJES Y HOMENAJES


Son incontables e inolvidables las experiencias vividas en mi prolongadísima “vida artística”. Habrá tiempo para irlas recordando con los buenos amigos que me dispensan el favor de su lectoría.

En aquellos tiempos, un animador o maestro de ceremonias era el encargado de presentar al artista ante el público. Hacía una elocuente referencia a sus cualidades, trayectoria y concluía con engolada voz: “Señoras y señores, después de tan larga espera, aquí está el gran Uchucha de las Quebradas”!!!!. En este menester han dictado cátedra maestros de la talla de “mi suegro” el Pollo Wilfredo Díaz o mi tocayo y colega (por la superpoderosa visión) Carlos Guillén Oporto y otros, de grata recordación. Y, claro, los aplausos estallaban mientras el artista salía al escenario, exagerando sus ensayados gestos de saludo.

El artista quedaba dueño del escenario y presentaba su show, en una variopinta escala. Estaba el sobrio, que apenas alcanzaba a anunciar el título de sus canciones y estaba el que consumía su tiempo hablando hasta por los codos. El grupo musical de acompañamiento ocupaba su espacio, al fondo. El anunciador intervenía muy poco, porque entre otras razones, él y quienes esperábamos turno en los camarines, estábamos metidos con los cinco sentidos en sensacionales encuentros de timba, en los que nos jugábamos el menú del día siguiente, por lo menos.

En la actualidad este tema ha sufrido enormes variaciones: casi no existe artista o grupo musical que se desenvuelva solo en el escenario. Anuncian un artista y salen cuatro o cinco personajes más que interactúan: todos gesticulan y bailan repitiendo movimientos ensayados. Gozan de mucha fama las agrupaciones de damas con apelativos de “bellas” (¡y claro que lo son!). Sólo una de ellas canta, las demás hacen derroche de sus apetecibles atributos. Claro que es un regalo para la vista, pues las voluptuosas carnes se lucen en pocas ropas, sin mezquindad. Los artistas varones se hacen acompañar – como mínimo - por dos muy graciosas damas que se esmeran en tentar al público con sus acompasados y atrevidos movimientos. En estas condiciones, ya nadie pierde tiempo en apreciar si el “divo” canta bien o “tiene sus bemoles”. Gozan de fama también los elencos integrados exclusivamente por varones que colman el escenario y no dejan de moverse un instante.

Pero, además, la modernidad ha impuesto un elemento infaltable en la presentación de los artistas: el animador o “gritón”, como les suelen nombrar. Aprovecha cualquier espacio y lanza frases que “animan” al público. A cinco cuadras del evento, se escuchan sus gritos: “saltando”, “saltando”, “las manos arriba”, “el que no salta es un….”, etc. Lógicamente, se le acaba el repertorio y entonces recurre hasta al fútbol: “arriba alianza”, “vamos boys”, etc. No puede callarse. Su obligación es gritar y gritar para que no decaiga el “entusiasmo” del público. El mejor animador es el que más grita y si se entusiasma tanto que ya ni deja escuchar al cantante, mucho mejor. Cada grupo o “banda” debe contar con su propio elenco de “gritones”. También cuenta con un “sonidero” exclusivo, que se encarga de aumentar hasta el infinito los volúmenes en los equipos de sonido. Esta es otra zarabandaza que otro día les contaré.

Como quiera que este año, la fecha del aniversario de la fundación de Lima ha coincidido con los cien años del nacimiento de don José María Arguedas, han abundado los homenajes, los conversatorios y todo cuanto se estila en estas ocasiones. La tradicional verbena serenata a Lima se ha cumplido, por supuesto, con todo brillo y ha sido transmitida por el Canal de Estado. Como yo acostumbro caminar buscando paliar mis ochenta mil necesidades, me queda poco espacio para ver televisión, pero esa noche alcancé algunas escenas de dicho acto y fui tan afortunado que choqué precisamente con la presentación de un grupo de rock peruano con sus instrumentos de última generación, sus parafernalias adecuadas y el creciente entusiasmo del público, apostado en la plaza de armas.

Como cualquier grupo que se respete, también estaban acompañados por sus bailarines. Pero, tuve que pegarme dos lapos en las mejillas para constatar que no estaba sonambuleando. Efectivamente, lo que se veía en el escenario, era algo insólito, espectacular, increíble, de otro mundo, por decir lo menos. ¡Se habían llevado como sus bailarines a dos Danzantes de tijeras, elegantemente ataviados!. Estos procuraban adecuar sus movimientos a las melodías que se desprendían de las voces, guitarras eléctricas, los sintetizadores y demás instrumentos del grupo de marras. (Lógico: no creo que sus bailarines o bailarinas vayan a ejecutar “perreo” si la solista del norte chico está cantando su huayno con arpa). Agucé mejor el oído y comprobé que la melodía que presentaban, era parecida a alguna típica de las estaciones del dansaq, pero con sus propios arreglos, compás y cadencia. Aplausos de la concurrencia, por supuesto, felicitaciones por doquier y un triunfo más, atronador, indiscutible, del grupo de rock.

Me quedé pensando: no hace ni un mes, creo, en Andamarca hemos vivido semejante algarabía porque el mundo ha honrado a la danza de las tijeras, reconociéndola como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Y ahora estamos viendo al dansaq, epígono de un arte ancestral tan distinguido, convertido en saltarín a control remoto, en comparsa de un grupo de rock. ¿Para esto han declarado Patrimonio inmaterial de la Humanidad a nuestra danza de las tijeras?... Y los “animadores” repetían hasta el cansancio que esto se hacía como homenaje a José María Arguedas, pues él había imaginado el nombre de “Danza de las tijeras” para identificar a este arte inmortal.
No me llego a explicar por qué estos buenos amigos rockeros escogieron a los dansaq... ¿Por qué no se hicieron acompañar por dos huacones, por ejemplo?... Confieso que hasta acaricié esta malvada idea: el huacón es el acompañante ideal, porque podía propinarles semejante “fuetazo”, por el enorme atrevimiento!.

El arte es, fundamentalmente, libertad. Jamás pretendería poner cortapisas ni imponer dogmas en el sentimiento y creación artística de las personas. El arte del pueblo tiene legítimo derecho a desbordarse con imaginación y creatividad. Pero, ¿qué necesidad tienen de recurrir al dansaq y convertirlo en un pobre muñequito a cuerda que tiene que moverse ante el público en formas y moldes que no le son propios?... Y no quiero hablar de que el dansaq es un ser privilegiado, escogido, que cumple un ministerio sagrado dentro del grupo humano. Me corro el riesgo de que me callen como a mi distinguido amigo el actual Ministro de Cultura, cuando hace buenos años ya, le dijeron en Andamarca: “Ya está grandecito usted doctor, para estar creyendo en esas cojudeces…”

“… resulta peligrosísimo, un verdadero atentado contra el patrimonio de nuestro pueblo y de nuestro país, alterar esos cuentos con la pretensión de “mejorarlos” o “adornarlos”… Quien introduce detalles de su invención en el material puro de una obra popular comete un pecado muy grande contra el propio pueblo al cual, frecuentemente, estos adulteradores proclaman “amar”… En cambio los que adulteran la música, los cuentos, las danzas folklóricas, para “dignificarlos” como tantas veces he escuchado afirmar a algunos irresponsables; éstos no tienen perdón de Dios… Su fatuidad debiera ser sancionada mediante….. la denuncia del delito… Castigarlos como se hace con los que delinquen…..”

Clarito, sin lugar a duda alguna. Escrito por el maestro José María, nuestro hermano mayor … Si tenemos la laudable intención de rendirle homenaje no debiéramos olvidar sus conceptos; debiéramos recordar, por ejemplo, su radical condena al proyecto que entonces desarrollaban en Estados Unidos Ima Sumac y Moisés Vivanco. Si Arguedas hubiera vivido estos actuales “homenajes”, estoy seguro que no hubiera necesitado la pistola….

UNA YAPITA: (Como acostumbra decir el buen Adón Heredia).
Creo que fue al día siguiente.
Igualmente en el Canal del Estado, dentro del ciclo de homenajes a José María, en el programa que presentan mi distinguida amiga Victoria de Ayacucho Saywa y su guapachosa hija, participaron dos dansaq, con el arpa del buen Duco y el violín de mi paisano “Chimango” Lares. Casi abruptamente, terminó el son del dansaq y empezó una desafiante Ayla puquiana. Estoy seguro que en su casa, el buen Mario Benjamín Prada ha saltado inmediatamente al ruedo, como en Pirucha Pampa, por supuesto. Pero, fue un segmento bastante reducido. Luego de “los comerciales” persistió el ayla, pero esta vez los dansaq improvisaron movimientos exactamente iguales a los que acostumbran ahora los jóvenes en los campos deportivos, cuando los animadores gritan “¡Saltando, saltando!...”

Pensé: es probable que el Director del programa, constatando que la melodía llamaba compulsivamente al baile, haya ordenado a los dansaq a cubrir el espacio. Pero, allí estaban Chimango y Duco para haberle explicado que el Dansaq no baila ni ayla ni huayno. Cuando en la Fiesta del Agua, ha descendido de la torre, coronando sus contrapuntos de varios días, con satisfacción le dice a su Maiso: “Deber cumplido, papay” y se ubica como un músico más, y acompaña las melodías del arpa y el violín, con el rítmico son de sus tijeras. Estalla un espectacular desborde de ayla en las cuatro esquinas de la plaza. Es el pueblo bailando sin descanso. Y, cuando los maisos y cargontes, deciden retirarse a sus domicilios, el grupo humano forma interminables cadenas de hombres y mujeres y el dansaq, enlazado a sus maisos, va encabezando la Caramusa. El eco de sus tijeras queda por muchos días más en las calles. En las esquinas, el ayla se maximiza y también hay espacio para tan sentidas canciones que arrancan hasta lágrimas. El dansaq, repito, está integrado al grupo, cumpliendo su función de músico percusionista. En el programa que comento, los movimientos de los dansaq estuvieron fuera de lugar, ellos lo sabían y por eso se les notaba avergonzados. Las hermosas e inolvidables melodías del ayla exigen de modo irrefrenable el zapateo inconfundible del maqta tusuy. Dos parejitas en el escenario hubieran sido la cereza sobre el pastel.

OTRA YAPITA MAS:
Hace poquito tiempo, se fue a la eternidad mi buen amigo, don Gilberto Cueva, el “inventor”, fundador, “dueño” y Director de Los Eternos Errantes de Chuquibamba, demostrándonos que apenas somos la humilde vela encendida que, en cualquier momento, viene el viento y la apaga. ¿Cuántos volúmenes serían necesarios para hablar de Gilberto?. Personaje tan especial, de una inteligencia superior, de una caballerosidad sin límites y también de un humor sensacional. Acabo de llegar de Andamarca y he visto enormes paneles publicitarios de una renombradísima artista, que ha gozado de las excelencias personales y cualidades de Gilberto. ¡Y en esos paneles anuncian la presentación de los “nuevos Errantes de Chuquibamba”!... Me angustio pensando: si Gilberto ni siquiera ha terminado de cruzar la frontera final, ¿cómo es que se abrevian plazos, se aprovechan de su silencio, y osan reemplazos tan sacrílegos?...

Recuerdo clarísimamente la escena vivida hace un montón de años. Era una acostumbrada reunión de amigos, un día cualquiera. Compartíamos con Antonio, Plinio y Gilberto, los Errantes: el “colorao” Luis Berardo Delgado, Pepe Melgar, Manuel Silva Pichincucha, Víctor Angulo, y algunos más. Cantábamos nuestras canciones en uno de los salones del Club Arequipa del Paseo Colón. Mientras nosotros éramos sólo entusiasmo, los Errantes imponían señorío, categoría, prestancia. No cabía duda: ellos habían nacido para cantar. Por eso, el Colorao Delgado resumió nuestra unánime convicción: ¡Los Errantes son los Errantes!...

La vida ha ido cobrando sus tributos. El primero en marchar a la eternidad, fue don Antonio. Posteriormente, hubo necesidad de reemplazar la extraordinaria voz de Plinio, debido a serios resquebrajamientos de su salud. Gilberto tuvo el acierto de convocar a músicos de la talla de Jaimito Silva y los Errantes continuaron llenando escenarios, acudiendo a los constantes llamados de los pueblos del Perú. Como Gilberto, con su reconocida generosidad, había incluído mi acordeón en varias de sus grabaciones, también solía convocarme a algunas actuaciones. Precisamente, estábamos a pocos días de juntarnos en la Fiesta de la Virgen del Rosario, en Chiringay de Chuquibamba, y le llegó el llamado, la cita impostergable …

Y ahora… ¡los nuevos Errantes…! ¡No lo comprendo, no lo concibo…! Yo lo he vivido y sé cómo Gilberto quería y respetaba a su grupo musical … Los Errantes han tejido una estela imborrable en el corazón del pueblo peruano y así deben ser recordados, con Antonio, con Plinio, con Jaime, con Leonidas, pero sobre todo, con Gilberto Cueva Fernández, el muy extrañado y querido “viejito de mi acordeón”…

viernes, 19 de noviembre de 2010

¡YAQARAQ, MASTRUY!... ¡DANSAQ PARA TODO EL MUNDO!


“A mí me gusta ver los danzantes… Pero, cuando se calatean y empiezan a comer sapos y culebras y a meterse agujas por la boca y la nariz, ya no… Yo me voy”…. (Un espectador).

Los noticieros repicaron la información: La Danza de las Tijeras y la Huaconada de Mito han sido declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
En el Perú existe una incontable variedad de danzas populares, de origen folklórico sin duda. La pregunta es ¿qué de especial tiene la danza de las tijeras, cuál es su nota distintiva, porqué la Unesco la ha escogido especialmente y le ha conferido semejante distinción?.... En definitiva ¿qué es, pues, la danza de las tijeras?....

En Andamarca (Lucanas-Ayacucho), las generaciones han nacido y han vivido con la danza de las tijeras. Los juegos infantiles siguen un patrón amoldado al calendario laboral de la comunidad. Por eso se juega escenificando la techa de casas, o el sembrío del maíz, la fiesta del Niño Víctor en diciembre o la fiesta del agua en agosto con sus danzantes de tijeras. Entonces, muy niños aún, bailamos la danza de las tijeras silbando o tarareando las melodías y dos dedos de nuestra mano derecha son las tijeras.

Los días 3 de mayo de cada año, el grupo humano asciende a los cerros principales y baja en hombros las Cruces hasta el atrio del templo, en cortejo precedido por el dansaq.
Pero, la expectativa popular alcanza su máximo esplendor en el mes de agosto, cuando con ansia incontenible damos la bienvenida al Agua que infundirá vida en los campos, que hasta entonces han estado en descanso, luego de haber entregado sus frutos en la cosecha de abril y mayo. El día 24 llega el agua nueva cargada de vida y la anuncia jubiloso el baile elegante y aguerrido de los dansaq. El brillo de sus tijeras vence los espacios y esparce su melodioso mensaje a todos los confines de la tierra.

“El dansaq es andamarquino, - decimos los antamarkas -, porque Andamarca es cuna del dansaq”, repetimos con orgullo. Y debe ser así porque las aulas de aprendizaje, las catedrales de formación están aquí, en Pusa Huayqo, en Poqa, en Pachap Mancan. Tras años de disciplinado estudio y práctica, los nuevos dansaq reciben la “autorización” de los Aukis y Wamanis protectores y salen a desplegar su arte en las plazas de los pueblos. Previamente, las sirenas han infundido su aliento y voz melodiosa e indoblegable a las hojas hembra y macho de sus tijeras.

¿Qué es, pues, la danza de las tijeras?... Para el andamarquino es comunión íntima con la madre naturaleza. El dansaq es un personaje escogido, marcado, señalado desde sus más remotos orígenes para un ministerio muy especial. Por eso, el dansaq se forma. Desde muy niño ingresa bajo la tutela del maestro que se responsabiliza de transmitirle los principios básicos y los secretos que aprendió de otros maestros también. Cuando juzgue que el discípulo está listo, le conducirá a los encuentros con las fuerzas superiores, los Apus y Wamanis, quienes, luego de pactar “los contratos”, le acompañarán cada vez que cumplan su misión, danzando y compitiendo en los pueblos.

Don Cirilo Inca Flores es un maestro dansaq. Con 90 años de edad a cuestas es el patrimonio viviente de la Danza de las tijeras de Andamarca. El maestro Cirilo ya ni recuerda en cuántas plazas, grandes o pequeñas, ha mostrado su arte dancístico y por supuesto, ha competido con los más calificados maestros de su época. Porque la danza de las tijeras es baile primoroso, galano despliegue de coordinación artística entre todas las partes del cuerpo, especialmente los pies, pero también es competencia, es enfrentamiento, es atipanakuy.
Y don Cirilo dice: “El dansaq no es el saltimbanqui del barrio, el dansaq no es el consuelo barato de las plateas. El dansaq es un sacerdote que trata con nuestras divinidades, nuestros Aukis y Wamanis. Por eso, su vida debe teñirse de una mística especial… Es un representante de las fuerzas mayores y, por eso, debe revestir su arte de dignidad y solvencia…” (Ex “Cirilo Dansaq, conversaciones con un Maestro”. Carlos W. Herrera Alfaro-Año 2000). (Un tiempo después, logramos grabar un video -en condiciones muy rudimentarias -, de los principales pasos o “estaciones” con el baile del viejo maestro. De alguna manera, también publicamos dicho video testimonial con el nombre “Sesiones de Danza Mayor con el Maestro Cirilo Apu Inca”).

Primer otrosí: A propósito, ¿sería mucho pedir, se desbalancearía el Presupuesto Nacional si el Estado peruano concediera siquiera una pequeña pensión de gracia a este anciano que ha dedicado su vida a difundir el arte que ahora reconoce la humanidad?...

La danza de las tijeras, desde esta Declaración de la UNESCO, será distinguida en el mundo entero como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Motivo de sentida y legítima alegría del pueblo que todavía sabe comprender, respetar y conservar sus tradiciones, sus rituales, las enseñanzas y tradiciones transmitidas de generación en generación. Se desbordará el júbilo popular, no cabe duda. Escucharemos también voces enorgullecidas que nos repetirán: Yo lo hice. Gracias a mí… Y no faltarán las conferencias y disertaciones de los estudiosos que sólo conocen las tragaderas de sapos y espadines, en la mayoría de casos. ¿Quién más autorizado para hablar de la Danza de Tijeras que el mismo dansaq?.

Los andamarquinos, con la mayor sencillez, recordamos que hace algunos años, desde nuestra modesta ADETURC “ASOCIACION PARA EL DESARROLLO DEL TURISMO Y LA CULTURA EN ANDAMARCA” trabajamos con el Municipio de entonces, la idea de solicitar al Instituto Nacional de Cultura un reconocimiento especial para la Danza de las Tijeras y para nuestra Fiesta del Agua. Y recordamos, asimismo, que dicha iniciativa fue coronada cuando el INC expidió las Resoluciones Directorales Nºs 362 y 363-INC-2005 declarándolas Patrimonio Cultural de la Nación. En Andamarca, felizmente, se vienen concretando, asimismo, iniciativas privadas como la Escuela de Danzantes de Tijera que conduce nuestro compoblano el maestro dansaq Froylán Ramos CHUSPICHA, por desgracia impedido de bailar en las plazas públicas debido a problemas de salud. Con exiguos medios a su alcance, en condiciones harto precarias, está alcanzando sus experiencias y enseñanzas a niños y jóvenes llamados al arte. Ha seguido trabajando y en estos días también estará abriendo al público un Museo de la Danza de las tijeras. Desde ADETURC estamos tratando de ayudarle, a pesar de ser cortas nuestras posibilidades. Ojalá pronto lleguemos a publicar sus memorias, compromiso que hemos asumido con él.

El tiempo ha corrido indetenible. Cuán lejanos parecen los días en que nuestro profesor don Teófanes Gallegos Lara nos contaba los recuerdos de su natal San Juan de Lucanas, donde había compartido años de su niñez con José María Arguedas, nuestro Amauta mayor. Transcribamos algunas de sus reflexiones: “Manifestaciones artísticas: Veíamos los Danzantes de tijeras desde niños. Pasábamos hasta noches enteras tras de ellos. El, (José María) tenía un afecto y una afición tremenda, como la tengo yo hasta ahora… Había un danzante que se llamaba Rasu Ñiti. No era de Puquio, ni de Chilques, era un famoso danzante…. Supongo que se inspiró en él para escribir “La Agonía de Rasu Ñiti”… (Ex: “Gaceta Andamarquina”-Nº 3- OCTUBRE-NOVIEMBRE 1981).

El reconocimiento mundial a nuestra danza de tijeras nos enorgullece. Pero también nos plantea la necesaria y acuciante pregunta: ¿Y ahora, qué?. El título está legítimamente ganado, pero ¿cuál es la obligación o el compromiso que conlleva?... ¿Podremos seguir hablando de “Identidad” mientras vemos con impotencia cómo la danza de las tijeras se va “chichizando” poco a poco?... ¿Qué son sino las “fusiones”, las warmi dansaq - danzantes mujeres, y las sucesivas variantes que va imponiendo el afán comercializador o el mercadeo, en los espectáculos presentados sobre todo en Lima?...

Recordamos, con esperanza, que en la década del 70, nuestro distinguido amigo el Dr. Juan Ossio, actual Ministro de Cultura, fue “cuyaq” (invitado de honor) del profesor don Teófanes Gallegos en Andamarca, cuando le tocó “pasar” el cargo de Danzante Mayor de Negromayo. Ha conocido entonces la danza de las tijeras en todo su esplendor, sin “arreglitos” ni “retoques”. Recordamos, también que, por una deferencia especial, el maestro dansaq Albicha bailó la estación de la Agonía en su cabal versión. Los dansaq, difícilmente o casi nunca, exponen este cuadro, porque es la despedida, el cambio final, como lo relatara el gran maestro José María Arguedas.

Segundo otrosí: En este escrito estamos hablando del dansaq de Andamarca, de Lucanas, del sur de Ayacucho. Sabemos que también se practica esta danza en Huancavelica y las partes altas de Arequipa. No conocemos sus interioridades, pero la respetamos y valoramos en su integridad.

(Post scriptum: La obra “Cirilo Dansaq, Conversaciones con un maestro” y el video “Qapia Poqoy Tusuda-Sesiones de Danza Mayor con el Maestro Cirilo Apu Inca”, pueden ser revisadas en INVERSIONES FERREL, Av. Petit Thouars Nº 931-Lima, o en ADETURC, Casa de la Cultura, Plaza de Armas-Andamarca).

martes, 31 de agosto de 2010

VESTUARIO DE LOS DANSAQ, EN LOS OJOS DEL MUNDO


El mes de agosto está dedicado al agua en Andamarca y, en su homenaje se cumple una serie de ritualidades ancestrales desde el primer día. El período que va del 20 al 27, es la semana central en la que el pueblo vive su inolvidable Fiesta del Agua, declarada Patrimonio Cultural. Numerosos eventos se van sucediendo sin descanso y alcanzan su climax los días 24 y 25. En otra oportunidad nos explayaremos y contaremos cómo es la “Fiesta de la Sequia” en nuestro pueblo.

Como quiera que los Apus y Wamanis indicaron otros rumbos a mi peregrinaje, no pude participar de manera presencial en esta celebración, que acaba de culminar. REcordaba, sin embargo, que el personaje central, el que acapara la atención de propios y extraños es el Dansaq, sacerdote intermediario entre el pueblo y las divinidades. El agua nueva llega precedida por el baile espectacular y desafiante de los Dansaq. Es indiscutible que su arte ha llegado a difundirse hasta a niveles internacionales y que, por desgracia, también ha llegado a extremos intolerables de distorsión y mercadeo en algunas ocasiones.

Muy a cuento la noticia difundida con gran aparato hace algunas semanas: los patrocinadores peruanos del evento Miss Mundo (creo que así se llama), presentaron la iluminada idea de llevar la vestimenta del dansaq a este certamen, como una gran realización nacionalista y de recuperación de nuestra identidad. Es el caso que, en el curso del evento, las candidatas deben lucir un vestuario típico de su país, en uno de los desfiles de calificación. Nuestra Miss Perú luciría la vestimenta de dansaq de tijeras, estilizado por supuesto, para que no quedaran ocultos sus encantos naturales. El argumento que decidió su elección entre tantos miles de trajes típicos existentes a lo largo y ancho de nuestra patria, fue uno muy simple: Como quiera que la Danza de las Tijeras es conocida en el mundo entero desde hace muchos años e identifica al arte de nuestro Perú, pues la ocasión se presentaba pintada e inmejorable. Es bueno recordar que en la versión del año pasado, nuestra Miss Perú lució una vestimenta del altiplano, provocando las iras del gobernante boliviano.

El razonamiento de los patrocinadores peruanos no carece de justeza, pero olvida un detalle crucial: el vestuario de dansaq de tijeras lo lucen solamente los dansaq QUE SON VARONES. Por eso, cuando conocí la información, me jalé los pocos pelos que me van quedando y pensé ¡qué extremos todavía nos tocará ver, Dios Santo!... Algunos organizadores de parrilladas en la gran Lima ya habían puesto a prueba nuestra capacidad de contemporización cuando, hasta hace poco, pretendieron imponer a danzantes de tijeras ¡MUJERES!... Algo contra toda racionalidad, y no porque la mujer carezca de capacidad, sino porque esta traslación de roles significa absoluto irrespeto a la esencia y fundamentos de la Danza de las Tijeras. Es bueno recordar que este baile ancestral, antes que ser un espectáculo barato de plateas,- como alguna vez nos dijo el viejo maestro Cirilo Inca -, es una función sacerdotal cumplida por varones que emulan la tarea de Juan Choqne desde que iniciara el Taki Onqoy en nuestras tierras. Los dansaq cumplen un ministerio y desde sus inicios, siempre fueron varones.

No somos dogmáticos ni machistas. Simplemente pensamos que con estas distorsiones, nos estamos saltando alegremente a la garrocha todo el fundamento ideológico y religioso si se quiere de nuestro pueblo a través de su historia. Las ideas mágico religiosas de las colectividades se han forjado desde los primeros tiempos de su enfrentamiento con la madre naturaleza, y como tales deben ser respetadas. ¿Cómo es que osamos, entonces, acomodar las cosas a nuestra mejor conveniencia?...Las mujeres son las ayudantes de Juan Choqne, quien se presentaba asistido por dos de ellas, curiosamente nombradas como las devotas acompañantes de Cristo durante su ministerio en la tierra. El dansaq de Huancavelica, en tal línea, incluye en su cortejo a mujeres que bailan, como waylías, con su pañuelo y con melodías distintas a los del dansaq. Es otra cosa.
La función de relación que cumple el sacerdote andino, el dansaq, entre la tierra, el Kay Pacha y las fuerzas superiores, es confiada solamente al varón escogido, preparado y autorizado en las grandes caídas de agua o en lugares muy especiales. El dansaq baila solo y enfrenta todas las pruebas de resistencia al dolor, también solo. Las “mujeres dansaq” carecen de cualquier tipo de autorización, no han celebrado “el contrato” y se autotorturan injustificadamente, en su afán de ganarse algunos aplausos y también algunos soles, sin duda. En tal escenario, ¿deberíamos aplaudir al estilista que pensó deslumbrar la atención mundial, promocionando la vestimenta del Dansaq, exhibiéndola en el cuerpo de una bella mujer, diciéndole al mundo entero que en el Perú, esta vestimenta en usada por las mujeres danzantes, lo cual es sólo una fantasía fuera de toda cordura?.

Otra cosa: los adornitos, los mil colores, las telas y las grecas brillosas son introducciones de los jóvenes dansaq preparados en Villa el Salvador. El maestro Cirilo Inca, nuestro dansaq vivo, ha descrito los vestuarios de los verdaderos dansaq como muy austeros. Si bien menciona algunos grabados y toscos bordados, representando las figuras de cóndores o culebras, nombra sólo colores más serios, imponentes, nada chillones. La modernización de la ropa del dansaq se explica por el florecimiento de la artesanía del bordado en Lima. La incontable cantidad de artistas que cantan acompañadas por arpa norteña ya no saben qué colores más añadir en sus vestuarios para distinguirse. Nuestros jóvenes danzantes, también están recurriendo a ellos y cada vez con más frecuencia, los vestuarios están colmándose de cintillos y flecos de mil colores. Hacen bordar sus nombres de batalla y sus lugares de origen con la mayor aparatosidad. Me imagino que tanto oropel y chafalonía hayan impresionado a los responsables peruanos del concurso Miss Mundo quienes, con la mejor intención, tomaron acuerdo tan equívoco e injustificado, que nosotros objetamos de plano, por supuesto.